Dragolandia. Parte I: El Viaje

Llegué a Avenida de América veinte minutos antes de las ocho de la mañana. Dos personas conversaban frente al intercambiador, al arrimo de una nave espacial con aspecto de autobús.
-¿Lola Sanz? -pregunté tras escuchar al individuo referirse a ella por su nombre de pila.
-Sí.
-Rafael Sarmentero. Encantado.
Enseguida llegó una mujer de pelo negro y labios de color rojo optimista (”rojo de China” lo llamó aquel dependiente cuando lo escogí para pintar la viga de mi estudio).
-¿Tú también estás sola?
-He quedado con un amigo. Javier Esteban. ¿Lo conoces?
-¿Ha escrito un libro sobre el Más Allá?
La mujer dudó, desorientada.
-Ha escrito un libro sobre Jesús Neira.
-Vale. Creo que ya sé quién es.
Javier Esteban apareció en escena. Era él, en efecto. Aunque su libro sobre el Más Allá fue un desliz de mi memoria, que jugó a condensar dos programas de Las Noches Blancas en uno.
Pepa Salas (nacionalizada uzbeka para la ocasión) y Javier Esteban (con su kipá) se convirtieron en mis compañeros de viaje. Junto a ellos pasé todo el día. Cuando llegué a casa los echaba de menos.
En el autobús marchaban, entre otros: Ayanta Barilli, Caterina (hija de Ayanta, nieta de Fernando Sánchez Dragó), Javier Redondo (secretario y web master del escritor) y varios periodistas y cámaras (Antena 3, Sé lo que Hicisteis…).
El trayecto duró unas tres horas y cuarto. Pepa hizo fotos a las nubes. Javier me contó que había escrito el libro de Neira en cuarenta días, bajo una presión considerable. Llevaba barba de una semana. Me preguntó cómo me rasuraba y le hablé de las virtudes del pela-barbas.
Castilfrío de la Sierra, una isla en medio de ninguna parte, se asomó a la ventanilla.
El cartel anunciaba que habíamos llegado a Dragolandia.

El acto de presentación de Soseki: Inmortal y Tigre comenzaba en la ermita del pueblo. A la intemperie de los cuatro vientos (helados todos ellos), aguardamos unos minutos a que llegara Fernando quien, tras darnos la bienvenida, nos propuso dar un paseo por el pueblo, primero en autobús y luego a pie.


11 de Noviembre, 2009 - 17:21
Me alegra poder leer tu estancia ese día en casa de Dragó.
12 de Noviembre, 2009 - 1:16
Ahora te toca a ti invitar a Dragó…ERES UN GENIO.